Las cosas al final de cada camino

Es en la noche, sucede en la noche. Mundos creciendo, desarrollándose, con pequeños seres que forman caminos sobre la superficie. Luego construyen cosas bonitas al final de esos caminos. Luego deciden que aquellas cosas están vacías por dentro. Así que hacen cosas bonitas más pequeñas y las ponen adentro. Y todos admiran aquello. Cada uno decide hacer cosas pequeñas y bonitas para llenar los huecos. Adornarlo. Pero no todos pueden hacer cosas bonitas. Algunos simplemente no saben como, otros se encuentran físicamente limitados. Así, exploran un poco aquí y allá. Admiran las cosas de otros. Y deciden intercambiar un par de esas cosas bonitas. Pero no tienen nada, solo tienen un vacío al final del camino, como muchos. Pero ellos se pueden mover, no podrán hacer cosas bonitas pero ciertamente pueden hacer otras cosas. Cada uno de ellos, cada uno de ellos que es incapaz de hacer pequeñas cosas bonitas se ofrece a hacer cosas grandes. Tal vez no tan bonitas, tal vez no tan pequeñas, tal vez no sirvan para llenar el vacío al final del camino, pero ciertamente serán grandes. Y todos acuerdan aquello. Aquellos que pueden hacer pequeñas cosas bonitas, harán por aquellos que no pueden. A su vez, aquellos que no pueden, harán cosas grandes donde el resto pueda guardar cosas pequeñas. Aquello, tal vez no tan bonito será grande. Será tan grande, que nadie más necesitará construir nuevamente un vacío al final de cada camino. Y así se sucedió. Las grandes cosas se finalizaron, y también las pequeñas y bonitas. Se dieron los intercambios. Hubo mudas. También hubo emociones. Y entonces, aquellos que no podían hacer cosas bonitas y pequeñas vieron con orgullo su obra y, ansiosos, recibieron pequeñas cosas bonitas. Cada uno las colocó dentro del gran vacío que era esa cosa enorme. Pero no era lo mismo. Cada cual no sentía lo mismo que aquellos que no podían hacer cosas bonitas al llenar ese espacio. Y salieron. Y lo notaron. Aquella cosa ciertamente no era bonita. Era enorme. Contenía a un montón como ellos, y también a aquellos que podían hacer cosas bonitas. Y vieron. Aquella cosa enorme al final del camino era la más grande al final de cualquier camino. Era única. Era grande. Y era de todos ellos.